Pieza mural de cerámica, elaborada completamente a mano, a través de una composición radial minuciosa y envolvente que evoca la delicadeza orgánica de un erizo de mar. Cada elemento ha sido modelado individualmente, creando una superficie rica en textura y generando un ritmo visual hipnótico.
Su acabado resalta la pureza de las formas y potencia los juegos de luz y sombra, aportando profundidad y movimiento según la iluminación.
Ideal como pieza protagonista en un espacio contemporáneo, esta escultura mural combina artesanía y diseño, convirtiéndose en un objeto único que invita a la contemplación y al tacto visual.
Dimensiones: ≅15 cm de diámetro.